Laura Blanch

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Transforma tú alimentación y estilo de vida de forma sencilla

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Tardas en recuperarte después de entrenar. Esto es lo que está pasando.

Hay una frase que escucho mucho en consulta: “Entreno igual que antes, pero ahora tardo días en recuperarme.”

¿Te suena?

Algo ha cambiado, y lo notas. Pero la mayoría de las veces la explicación está en el contexto hormonal en el que entrenas, y en si tu alimentación se ha ido adaptando a ese contexto. Cuando hay desajuste entre los dos, el cuerpo responde con fatiga, agujetas que se quedan demasiado tiempo, irritabilidad y esa sensación de que nada acaba de funcionar.

Por qué la recuperación cambia a partir de los 40

En la premenopausia, los niveles de estrógenos empiezan a fluctuar. Y eso tiene un impacto directo en cómo se repara el músculo, cómo se regula la inflamación y cómo el cuerpo gestiona el estrés físico del entrenamiento.

Lo que antes tardabas 24 horas en recuperar, ahora puede llevar 48 o 72. Tu fisiología ha cambiado, y la alimentación necesita ponerse al día con ella.

El error más común que frena la recuperación

Comer poco después de entrenar. O directamente saltarse la comida, pensando que “así aprovecho el esfuerzo”.

En mujeres con cambios hormonales, esto tiene el efecto contrario al que se busca. Cuando el cuerpo termina un esfuerzo sin recibir los nutrientes que necesita, dispara el cortisol para compensar. Y el cortisol elevado de forma crónica favorece la pérdida de músculo, la retención de líquidos y el agotamiento sostenido. Más entrenamiento con menos combustible acaba pasando factura.

Qué necesita tu cuerpo para recuperarse de verdad

Tres cosas básicas, en el orden correcto:

  • Proteína. Un huevo, legumbres, pollo o pescado van de maravilla. La forma en que lo tomes importa mucho menos que tomarlo.
  • Hidratos de calidad para reponer el glucógeno muscular. Boniato, arroz, avena, pan integral.
  • Hidratación constante: antes, durante y después del entrenamiento, y a lo largo de todo el día.

Y un recordatorio importante: el entrenamiento ya supone un gasto energético real. Restringir la alimentación encima de ese gasto es pedirle al cuerpo que rinda y se repare al mismo tiempo sin darle recursos para hacerlo.

Lo que cambia cuando sí lo haces bien

Con ajustes concretos en tu alimentación, la recuperación mejora de forma bastante rápida. La energía se estabiliza. Y el entrenamiento empieza a dar los resultados que llevas tiempo esperando.

A veces no hace falta un cambio radical. Solo hace falta afinar lo que ya haces y adaptarlo a la etapa en la que estás.

Si quieres que lo trabajemos juntas, puedo ayudarte a hacerlo de forma personalizada. 

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Soy Laura, nutricionista especializada en salud hormonal femenina. Acompaño a mujeres en todas las etapas de su vida para que entiendan su cuerpo y se cuiden desde dentro.

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